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A pesar de Zenón, Aquiles le gana siempre a la tortuga

Jaime Correas

Jorge Luis Borges escribió “La perpetua carrera de Aquiles y la tortuga”. Reflexiona allí sobre la famosa paradoja de Zenón de Elea que relativiza el movimiento: “Aquiles, símbolo de rapidez, tiene que alcanzar la tortuga, símbolo de morosidad. Aquiles corre diez veces más ligero que la tortuga y le da diez metros de ventaja. Aquiles corre esos diez metros, la tortuga corre uno; Aquiles corre ese metro, la tortuga corre un decímetro; Aquiles corre ese decímetro, la tortuga corre un centímetro; Aquiles corre ese centímetro, la tortuga un milímetro; Aquiles el milímetro, la tortuga un décimo de milímetro, y así infinitamente, de modo que Aquiles puede correr para siempre sin alcanzarla. Así la paradoja inmortal”. Borges cuenta al final que el filósofo William James apuntó: “es atentatoria no solamente a la realidad del espacio, sino a la más invulnerable y fina del tiempo.” Es decir, explica que con palabras y cifras mañosamente utilizadas se llega a negar la realidad o a modelarla a gusto.

La Argentina del futuro inmediato necesita de honestidad intelectual, algo que en los últimos años ha escaseado. Un punto clave son las cifras, la información de calidad y su utilización. Para eso se deben acordar los criterios utilizados en la deliberación pública para hablar de lo mismo. En este intríngulis hay dos divergencias posibles: la falsificación llana de cifras, con muchas variantes, o la utilización de criterios diversos para elaborar y exponer esos números. Será productivo examinar algunas experiencias para ejemplificar cómo debería ser esa honradez del pensamiento que lleve a mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos, más allá de las ventajas que alguien pueda sacar en algún debate mediático, que muchas veces están contaminados por la velocidad de la exposición y la superficialidad de los datos y los argumentos.

Hay que dejar de lado la falsificación deliberada de cifras porque es evidente que quien incurre en ese mecanismo para favorecer su posición en el debate público encaja en la definición que da John Ralston Saul en la entrada “malas personas” de su magnífico “Diccionario del que duda”: “En la vida pública, las malas personas, como el mal dinero, ahuyentan a las buenas. Sólo el esfuerzo constante de la ciudadanía para poner el servicio por encima de la ambición y, en las decisiones políticas, la complejidad equilibrada por encima de la simplicidad manipuladora, puede impulsar a los buenos.

“Obtener y conservar el poder es mucho más fácil para quienes sólo buscan poder. El interés personal no está limitado por la distracción de tratar de servir al bien público. A menos que la sociedad sienta tanto respeto por el servicio público que éste sea una obligación tácita, muchos candidatos serán irracionalmente ambiciosos… En su definición de ‘Patria’, Voltaire (en el “Diccionario filosófico”) lamentaba que ‘el que arde con la ambición de ser edil, tribuno, pretor, cónsul, dictador, clama que ama a su país cuando se ama sólo a sí mismo.”      

Dejando de lado a las malas personas, pues su intención no es la discusión franca sino el sacar provecho de algo, vale la pena observar algunos ejemplos que pueden ilustrar futuros debates y encauzar algunos presentes.

Es habitual que cuando se discute el presupuesto destinado a educación en Mendoza difieran mucho las cifras porcentuales que esgrime el sindicato y las que enarbolan quienes están en la gestión. Lo curioso es que la diferencia es muy grande y va desde alrededor del 20% en las cuentas sindicales hasta alrededor del 30% en las cifras oficiales. ¿Qué sucede? Los gremialistas toman como base la cifra total presupuestaria y desde el gobierno se le contesta descontando servicios de la deuda y el dinero que llega por coparticipación a los municipios a través del presupuesto. Es decir, unos toman un número absoluto de dinero, a pesar de no contarse con él, y los otros computan el verdaderamente disponible. Poniéndolo en términos prácticos, quienes tienen la responsabilidad de administrar contemplan lo que realmente pueden invertir. Lo que hay que pagar por la deuda y lo que va a los municipios no hay modo de usarlo, con lo cual parecería más realista sacar el porcentaje a partir del monto de plata invertible. Lo importante para la deliberación pública sería evitar el diálogo de sordos y fijar un criterio común. Además, como es un presupuesto que tiene una variable incluida muy inelástica, que es la salarial, el dato trascendente es cuánto queda disponible para invertir en programas, infraestructura, materiales didácticos, etcétera, una vez que se pagaron los salarios que es lo más rígido y comprometido. Por eso la paritaria tiene que ser prudente, realista y la cantidad de salarios que se paguen es un tema muy importante a tener en cuenta, aunque no siempre ocurra.

Otro ejemplo que se podría analizar es el famoso de la cantidad de escuelas construidas en cada gestión. Es un número muy engañoso porque no es lo mismo un edificio de 1.000 metros cubiertos que otro de 1.500 para una escuela técnica con talleres y una complejidad de construcción y equipamiento mucho mayor. Además, y está documentado, se ha considerado como una escuela nueva a dos o tres aulas para un jardín que se agregaron a un establecimiento existente. ¿No sería más razonable computar en cada gestión la cantidad de metros cubiertos construidos para evitar estas imprecisiones y tener una base común para comparar?

Hay otro aspecto importante a tener en cuenta: obras que se inician en una gestión y ser terminan en otra. Con lo cual sería bueno consensuar un modo de contabilizar lo que hizo cada uno. Todos estos elementos no deberían usarse para la chicana política, que incita a chapotear en el barro de la imprecisión, sino estar incluidos en un plan provincial de infraestructura escolar. Así sacarlo de esa discusión tramposa de quien hizo más o menos “escuelas”, cuando es claro que el problema reviste una alta complejidad. Sin contar con que si esa deliberación pública se diera con seriedad, se computarían no sólo los edificios nuevos, sino lo reparado en la medida de que no sean pequeñas obras sino verdaderos arreglos estructurales. Hay una mitología de la escuela nueva, del edificio a inaugurar, que a veces esconde la trascendencia de arreglos profundos o de la construcción de aulas en determinadas instituciones con espacio físico para satisfacer una demanda mayor de bancos. Un capítulo aparte merecería en ese plan la pertinencia de la ubicación de cada edificio. Hay casos lamentables de algunos ubicados en un lugar determinado para librar una batalla de política partidaria y no porque fueran necesarios ahí.

En esta línea de los números que sirven para maquillar realidades, como los presupuestos escolares, la infraestructura o la carrera entre la tortuga y la liebre se encuadra una reciente polémica a partir de un informe de la Cepal que coloca a Mendoza entre las provincias que menos crecieron en los años del kirchnerismo. El trabajo se conoció a través de la prensa y luego fue esgrimido para hacer campaña por uno de los legítimos aspirantes a gobernar Mendoza, criticando a las gestiones de los últimos 18 años y dando la impresión de que su posible gobernación futura sería la salida del presunto estancamiento. Si esa alusión es sólo para tomar ventaja política está bien y no hay mucho que dialogar, pero si se quiere tomar ese insumo como uno más de los muchos que se deben para entender el presente de Mendoza y diseñar su futuro hay que relativizarlo y completarlo con otros puntos de vista. Algo similar a lo presupuestario y la infraestructura en educación. Zenón de Elea con su paradoja apuntaba a ganar una disputa filosófica, que Aquiles en la práctica pasara como un poste a la tortuga cuando dieran la señal de partida le importaba un rábano. Su ámbito era el de las palabras, no el de la realidad.

Es interesante ir a la nota periodística que dio origen al debate porque allí podemos leer: “Pero he aquí que, según los datos de Cepal, entre 2004 y 2021 el PBG de Santiago del Estero creció 96%, el triple que el 32% que en el mismo período lo hizo el de CABA. Esto no necesariamente se corresponde con la riqueza de cada distrito ni con el bienestar de sus habitantes y sí más con el reparto de fondos y obras federales y con ciertos desarrollos productivos.”

https://www.infobae.com/economia/2023/01/01/cuales-son-las-provincias-argentinas-cuyas-economias-mas-crecieron-y-cuales-perdieron-peso-desde-el-inicio-del-kirchnerismo/

La mera línea citada, con honestidad intelectual, debe llevar a leer primero el informe de la Cepal y después contrastarlo con información oficial de Mendoza y de otras provincias para matizarlo. Sobre todo para centrarse en lo de los “desarrollos productivos”, pues el resto se explica por sí solo. Incluso, sería útil comparar el análisis de la nota periodística con diversas visiones para enriquecerlo. No debería alcanzar para hacer política con repetir acríticamente un dato muy relativo y transformarlo en un título periodístico. El ránking que allí se publica debe ser al menos contrastado con otras posiciones, sin minimizarlo por supuesto. Porque si, como se publicó, el crecimiento no se corresponde con la riqueza ni con el bienestar de las personas y sí con el reparto de fondos y obras que ha hecho el gobierno kirchnerista es como creer que lo que dice Zenón de Elea es cierto y Aquiles nunca alcanzará a la tortuga. Salvo que se quiera tomar un dato para sacar alguna ventaja política y nada más. Con eso se ganan elecciones, pero no se gobierna, porque los problemas son complejos y de difícil solución.

https://www.cepal.org/es/publicaciones/47900-desagregacion-provincial-valor-agregado-bruto-la-argentina-base-2004

Consultando otra visión sobre el informe de crecimiento vale analizar el siguiente aporte: “la principal fuente de información utilizada por Cepal fue el empleo privado registrado, ya que ajustan con ese método 37 de las 52 series de sectores productivos. Teniendo en cuenta la cantidad de crisis suscitadas entre 2004 y 2021, no parece ser una buena decisión metodológica tomar dicho criterio. En general, para sortear esos sesgos, se utilizan IVF (Índices de Volumen Físico). Más aún, CEPAL reconoce que esas series de Volumen Físico, que para ellos no son representativas a nivel nacional, son las que tiene algunas de las direcciones de estadísticas provinciales. Siguiendo ese criterio, la DEIE mendocina había hecho un cálculo en octubre del 2022 acompañado por Cuentas Nacionales del INDEC, para el mismo periodo del informe de Cepal, pero utilizando IVFs. Ese cálculo dio a Mendoza muy cercana al promedio nacional y no al fondo de la tabla.”

El futuro requiere de una prensa que construya información más sofisticada, sobre todo si trata temas sofisticados, como el crecimiento, el presupuesto o la infraestructura escolar, y de una dirigencia dispuesta a debatir con elementos más finos para no ganar carreras en el papel, como la de la tortuga a Aquiles, y que en la pista sean un fiasco. El populismo ha enfermado a la sociedad con la ilusión de que todo se referencia sólo al presente. La ha encerrado en un hoy asfixiante y falso. Y hay pasado donde aprender a fin de corregir y futuro al que apuntar con otro nivel de responsabilidad y competencia.

publicado en mendozapost.com, 15/1/2023

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