Lecturas sugeridas

La historia reciente, el sentido común y el presente

Javier Lindenboim

El incomprensible ir y venir de los datos no oficiales de pobreza de la última parte de 2019 ilustran, apenas, una parte de un entramado que sería deseable contribuyamos todos a descifrar al tiempo que logremos deshacerlo. Hace tiempo perdimos el respeto a las estadísticas que deberían unificarnos (aún en las disímiles interpretaciones): las estadísticas públicas.

El mal ya fue hecho cuando el ex presidente Néstor Kirchner aceptó la sugerencia de su Secretario de Comercio de ir a apretar a los comerciantes que proporcionaban la información al INDEC para la construcción del Indice de Precios al Consumidor. Al encontrar resistencia para ello –debido a la firmeza de los funcionarios de entonces que no aceparon a lo largo de 2006 semejante tropelía- las autoridades decidieron intervenir de facto. Con una gran dosis de cobardía, sin duda, porque nunca hubo ninguna norma que concretara tal intervención, en enero de 2007 se dio el golpe.

Fue una década casi completa que quedó en la bruma. Como han dicho funcionarios estadísticos internacionales, de CEPAL, por ejemplo, nunca había habido una irrupción tan descarada y, lo que es más grave, por tanto tiempo.

Pero un sistema estadístico configura un armado con fuertes lazos y conexiones y, como no podía ser de otro modo, el lodo se esparció a otros ámbitos de la generación de estadísticas públicas. Un viceministro de economía, recluido en los últimos años en un gran partido del Conurbano, en su momento había prohibido usar otros índices que no fueran los manipulados. De allí hasta la fantasía de que Argentina tenía menos pobres que Alemania o, luego, que no había que medir la pobreza porque estigmatizaba no hacía falta más que esperar porque el enredo era necesariamente creciente. Queriéndolo o no, se inflaba el crecimiento económico, por ejemplo.

En ese marco aparece un emprendimiento muy loable de la Universidad Católica: generar un Observatorio que, a poco andar, llegó a la conclusión de que los datos oficiales no describían la realidad y, además, fueron adicionando criterios y ampliando la población de referencia de sus investigaciones. El Observatorio se ganó un merecido prestigio por esa tarea y, también hay que decirlo, no pocos dolores de cabeza con altísimos funcionarios de la era kirchnerista.

Entre las cosas que se hicieron bien y de entrada en el gobierno de Cambiemos fue el nombramiento de un especialista que proveniente de la consultoría y con fuertes afinidades con el peronismo representaba una garantía de calidad y seriedad para la dura tarea de reconstrucción.

Las tareas del Observatorio como las del Grupo Congreso y otros pasaron entonces a perder el carácter inicial. En el primer caso, además, siempre dijeron que sus estimaciones eran en todo caso complementos de la labor correspondiente del INDEC. Desafortunadamente hubo acciones que lateralizaron el accionar de algunos de estos núcleos. Una de esas acciones fue la de hacer proyecciones, no relevamientos, a poco de iniciado el Gobierno de Macri. Meses más tarde se produce una decisión técnica llamativa: el adelantamiento de un trimestre pasando del cuarto al tercero en la serie que se venía llevando a cabo. Recientemente, además, se agregó un extraño contenido a los informes del Observatorio: la de reelaborar los datos presentados oportunamente por el INDEC y, más aún, “anticipar” lo que se presumía iba a ser el contenido de informes por brindarse oficialmente un trimestre más tarde.

Todo esto podría apenas quedar en un anecdotario no necesariamente relevante. A menos que –conscientemente o no- se haya formado parte de un armado estético para el cambio de gobierno. Este armado requería ya no sólo repetir la cantinela inconsistente del aumento del desempleo entendido este como pérdida de empleo (ya que el incremento reciente se debió al aumento de la oferta laboral al tiempo que el empleo total creció). Hacía falta –en esta hipótesis imaginada- a partir de las duras circunstancias económicas construir una imagen cuasi terminal, de desastre, de agobio extremo. Allí aparece la palabra clave: el hambre.

No voy a cometer la torpeza de negar la existencia de sectores intensamente golpeados por la inflación que carcome los ingresos (salariales o no salariales). Lo que sí debe mostrarse que no hay dato alguno que en el peor de los casos aluda a una situación social proveniente de los ingresos, más desfavorable que la existente al comienzo de la década que estamos terminando. En algún indicador podría retrotraerse a 2009. No hay dudas que en aquellos momentos no parece que haya habido demanda alguna (y, menos aún, acciones estatales) tendientes a superar la situación.

Otro modo de aludir al tema consiste en mencionar que no menos de tres de cada cuatro pobres actuales ya lo eran al término de 2015. De allí surge la pregunta: ¿es el cuarto argentino golpeado por la pobreza el merecedor de las atenciones actuales como no lo fueron sus tres compatriotas que ya padecían esa situación entonces?

Pongamos las cosas en términos ingratamente crudos: ¿tiene sentido que un gobierno que se va porque perdió toquetee las cifras como no lo hizo a lo largo de su gestión? En cambio, ¿le sirve a la nueva gestión una presentación más dramática de la escena que permite, entre otras cosas, hacer el ajuste criticado hasta hace un cuarto de hora, con una justificación basada en ese dramatismo?

Más allá de los debates técnicos o cuasi técnicos, parece útil reparar en estas cuestiones que enmarcan -desde otro lugar- esta lamentable danza de números tiradas al ruedo. También aquí parece útil la apelación al sentido común que pareció inspirar el discurso inaugural de Alberto Fernández.

publicado en Clarín, 1/1/2020

Dejar un comentario

Recogemos los comentarios, críticos o favorables, que amplíen los conceptos y/o contribuyan a una discusión respetuosa. El CPA se reserva el derecho de no publicar aquellos que no satisfagan estas condiciones.

Viejos Vinagres en la radio:
El Club de la Política

Todos los sábados de 15 a 17
por Radio Ciudad, AM 1110

escuchar todos los programas
¿Por Qué?
Preguntas (y respuestas)
para pensar la Argentina

Todos los domingos de 14 a 15
por Radio Ciudad, AM 1110

escuchar todos los programas
Contribuciones de los socios

Los ricos, otra vez los malos de la película

Marcos Novaro

www.tn.com.ar, 14/1/2020

leer artículo

Irán, Trump y el fantasma de Carter

Mariano Caucino

Clarín, 13/1/2020

leer artículo
Documentos

Declaración del Club Político Argentino

Lunes 2 de septiembre de 2019

leer documento
Lecturas sugeridas

La historia reciente, el sentido común y el presente

Javier Lindenboim

Clarín, 1/1/2020

leer material
Actividades

Reunión de socios

Lunes 9 de Diciembre de 2019

ver actividad

Club Político Argentino - http://www.clubpoliticoargentino.org/
Copyright © 2012 - Todos los derechos reservados

Desarrollado por Kaleido Group