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¿Qué deuda pública se negocia? ¿Es posible un nuevo relato K?

Mario Negri

Una vez más Argentina se encuentra negociando su deuda pública. El Gobierno hizo una primera oferta que fue ampliamente rechazada. Los argentinos esperamos que el proceso llegue a buen puerto porque un default pleno traerá aparejado aún mayores costos. Desde la oposición brindamos en su momento las leyes para que el gobierno pudiera llevar a cabo su tarea.

Ahora bien, ¿qué deuda se negocia? Recordemos que a fin de 2001 la deuda pública sumaba USD144 mil millones, y para fin de 2015 la deuda alcanzó los USD240 mil millones. Es decir, la deuda pública se elevó en 96 mil millones desde 2001 hasta 2015.

El principal motor de crecimiento de la deuda en la era K fue el sorprendente incremento del déficit fiscal. Partiendo desde un superávit en la gestión de Néstor Kirchner, para 2015 el déficit fiscal del gobierno nacional ya había alcanzado 6,0% del PBI, según datos del FMI. Para tener una idea de la magnitud, es el déficit fiscal que se espera para este año en plena pandemia.

Estos 100 mil millones de deuda fueron recursos que se le quitaron a ANSES y dólares que se le sacaron al BCRA a cambio de llenarlo de títulos público s. Tal fue así que para 2015 el BCRA ya no tenía reservas y se dedicaban a vender dólar futuro, mientras que a ANSES lo vaciaron para financiar programas como «Fútbol para Todos».

En definitiva, la década kirchnerista no solo marcó el retorno de los déficits fiscales, la inflación y el estancamiento económico. También significó el aumento de la deuda pública, pese al relato del desendeudamiento. Más aún, entre 2002 y 2015 no sólo aumentó en casi USD100 millones la deuda pública, sino que la «salida de capitales» acumuló unos USD123 mil millones en igual período, según datos del INDEC y pese al cepo. Según la lógica que usualmente advierten, habrían alimentado la «fuga» con deuda pública toda la década ganada.

Cambiemos y la deuda.

Hagamos el mismo ejercicio con la deuda tomada por el gobierno de Cambiemos. Como advertimos arriba, a fin de 2015 la deuda pública sumaba USD240 mil millones. Al mes de noviembre de 2019 sumó USD313 mil millones, es decir la deuda se elevó en USD73 mil millones durante los cuatro años de gestión de Cambiemos.

El principal factor que generó un incremento de la deuda fue pagar los intereses de los USD240 mil millones de deuda pública heredada. Durante cuatro años se necesitó emitir deuda por USD40.000 millones sólo para pagar los intereses de la deuda prexistente a 2015. Pero, además, para solucionar los conflictos abiertos que dejó el kirchnerismo ( holdouts , CIADI, AYSA, etc), se emitieron otros USD10.000 millones. Por último, los USD23.000 millones restantes se utilizaron parte para financiar el déficit fiscal heredado y otra parte quedó para capitalizar las reservas del BCRA, que hoy tiene reservas netas por cerca de USD10.000 millones, cuando en 2015 eran negativas.

Es decir, hubo que pagar los intereses de la deuda anterior a 2015, financiar el déficit fiscal heredado y capitalizar al BCRA. El déficit heredado era de magnitud similar al que se alcanzará este año tras afrontar una pandemia. Tras cuatro años de la gestión de Cambiemos, el déficit primario se logró bajar a 0,5% del PBI en 2019. Ahora bien, con la pandemia el déficit ya es cercano a 2,5% del PBI y muy posiblemente llegue nuevamente a valores que se alcanzó en 2015.

El Gobierno esté negociando ahora bonos que se emitieron en 2005 y 2010. La Provincia de Buenos Aires no ha podido pagar deuda emitida durante la gestión de Scioli. Queda en evidencia que también están negociando deuda que ellos mismos emitieron. Esto demuestra cabalmente que cuando el Gobierno culpa a Cambiemos de esta nueva crisis de deuda falta parcialmente a la verdad y tiene por único fin establecer un nuevo relato.

Tras la pandemia, el Ejecutivo tendrá el mismo desafío que Cambiemos en 2016: bajar un déficit fiscal desde las nubes, no sólo para no seguir acumulando deuda, sino también para no alimentar la inflación al monetizar el déficit. En una palabra, en los años K también se aumentó la deuda, se vaciaron los recursos del Estado y salieron capitales.

Por último, evitemos una discusión estéril. El país necesita ordenar la macroeconomía y recuperar la inversión si es que queremos generar empleo y erradicar la pobreza, una vez que quede atrás el azote de la pandemia. Es cierto: también es necesario dejar de exportar capital y aumentar nuestras exportaciones genuinas. El ahorro argentino en el exterior habrá de retornar al país si somos capaces de construir un horizonte de futuro con la suma del esfuerzo de todos. Y esto no sólo pasa por la economía. También tenemos una cuenta pendiente con el funcionamiento de las instituciones de la democracia.

publicado en La Nación, 29/5/2020

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