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Quiero votar la cuarentena

Luis Rappoport

Tengo más de 65 años, tampoco me falta alguna que otra preexistencia. Estoy en el grupo de riesgo. Si me agarra el virus tengo una mayor probabilidad de morirme que los más jóvenes y sanos.

Pero quiero votar la cuarentena. Adelanto mi voto: estoy en contra.

Creo que hay que segmentar el confinamiento solamente a personas como yo, sean viejos o sean jóvenes con enfermedades preexistentes. Que los demás salga a trabajar, a estudiar o a hacer lo que se les dé la gana.

Aunque suene egoísta, me parece razonable que la mayor parte del gasto en salud se destine a gente como yo, porque probablemente tengamos la chance de ser útiles a nuestras familias y a nuestra sociedad por algún tiempito más.

Pero que para cuidar a tipos como yo, se pare el país no me convence. Y que la pobreza salte del 35% al 50% y la indigencia, sabe Dios a cuanto, menos que menos. Voto por no.

Que en un país donde más de 50% de los jóvenes y niños venían siendo pobres desde antes del coronavirus, creo que deberían poder ir a la escuela con las precauciones que se les ocurran a los expertos. Salvo que alguno de esos expertos me diga que hay algún mínimo riesgo de muerte o de lesiones graves para esos niños y jóvenes.

En ese caso, cambio mi voto y apoyo una década entera de cuarentena. Pero si no existe ese riesgo, voto por un futuro mejor para ellos. Que no falten a la escuela, que no estudien a distancia con celulares, computadoras compartidas o cartillas. Deben hacerlo jugando con sus compañeros y mirando de frente a sus maestros. Después, en sus casas –si tienen computadoras y conexión- que investiguen y complementen sus clases. Y si no tienen, que las demanden: es responsabilidad del Estado.

No estoy de acuerdo con que sus padres no vayan a trabajar o -si les toca en suerte ser imprescindibles- que deban lidiar para ver quién cuida a sus críos, y todo para cuidar a tipos como yo. Voto por no. Yo me se cuidar solo, ya me hice a la idea de quedarme encerrado todo el año. Y declaro: si me sale mal y a la hora del respirador deben optar por un joven de cuarenta años, no duden: metanlé nomás, es mi decisión libre y consciente.

Y si necesito ayuda no voy a aceptar más que un solo voluntario. Pero eso de que cierren fábricas, obras en construcción, comercios, servicios de todo tipo, escuelas, bares, restaurantes y un buen número de otras actividades. Voto por no. Corro mi riesgo pero no quiero que mi país, ya empobrecido, siga con este shock adicional de pobreza.

No me gusta ver a gente que conocí orgullosa con su trabajo de cuenta propia, plomeros, pintores, jardineros, electricistas, peluqueros o gasistas, haciendo cola para recibir una vianda. Los veo perdiendo su orgullo y su alegría. Y eso para cuidar a tipos como yo, no lo quiero, me da vergüenza, no lo merezco. Voto por no.

No me digan que todo esto es para cuidar a la gente de los barrios humildes. ¿Ahora descubren la pobreza? ¿Y me pueden explicar porqué en los últimos 10 años de estancamiento a nadie se le ocurrió convocar a ningún grupo de expertos para que la Argentina ponga en marcha políticas de desarrollo económico y empleo?

Ustedes saben que en las villas nunca existió la cuarentena, entonces, ¿qué es esto de encarcelar a barrios enteros?, ¿no alcanza con confinar a los tipos como yo que viven en esos barrios, para que el resto pueda trabajar? Quédense tranquilos, lo van a hacer con responsabilidad. ¿Por qué someter a la gente a que opte entre dos miedos: el del virus o el del hambre?

Si sale mal esta petición y no se puede votar contra la pandemia, demando una reparación para los jóvenes y niños que se sometieron al confinamiento por tipos como yo. Por cuidarme se perdieron un año de clase y sufrieron la angustia familiar y el tambaleo de los hogares: madres y padres angustiados, violencia familiar, separaciones, hambre. Demando que esa generación pase a tener prioridad absoluta en el gasto público de los tres niveles de gobierno. De ellos va a depender el futuro del país, aunque yo no esté para verlo.

Demando un compromiso público de la dirigencia argentina: el mayor esfuerzo económico y de políticas públicas para que la mayor parte posible de esos chicos tengan la oportunidad de ser técnicos, profesionales, empresarios, científicos, artistas, deportistas. Y, desde luego, si eso significa el aporte de los viejos, voto por eso. Porque lamentablemente nosotros -los viejos- somos objeto de demagogias porque votamos, y esos pibes no votan.

Y que no me corran con que elijo la muerte. Voto por la vida.

publicado en Clarín, 30/5/2020

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